Rehabilitación energética de fachada I

Hoy os contaremos cómo abrigar a nuestros edificios, cuál es la “prenda estrella” de esta temporada invernal, dónde está la mejor relación calidad-precio y algunas de las cosas que debes saber en cuanto a ahorro energético, un poco de culturilla general para impresionar a tus vecinos en la próxima reunión de comunidad.

Intentaremos no ser muy técnicos (ni muy básicos) pero si no lo conseguimos, dínoslo y por supuesto pregunta lo que quieras, sin miedo, estaremos encantados de resolver tus dudas.

2014-01-10 17.18.40Entrando en materia…

Los edificios construidos con anterioridad a la Norma Básica de la Edificación NBE-CT-79 sobre condiciones térmicas en los edificios (1979), es probable que no dispongan de la protección térmica adecuada, es decir, que no tengan aislamiento térmico y que las instalaciones sean ineficientes energéticamente.

Por todo ello, es aconsejable reducir el consumo energético de estos edificios, para así conseguir un máximo ahorro en calefacción y refrigeración, además de satisfacer el requisito básico de habitabilidad relativo al ahorro de energía y aislamiento térmico, disminuyendo el consumo.

Para el ahorro de energía es fundamental que la fachada ofrezca un buen aislamiento, lo que equivale a que su transmitancia térmica (U) no sea elevada. El componente que más eficacia presenta para disminuir el valor de la transmitancia de la fachada es el aislante térmico, siendo determinantes su conductividad y espesor. Así, cuanto menor sea la conductividad y mayor el espesor del aislante, menor será su transmitancia térmica y la de la fachada. Por lo tanto, la mejora del aislamiento térmico en la fachada del edificio es una de las medidas que tiene un mayor impacto en el ahorro energético en calefacción y refrigeración, pudiendo suponer hasta un 35%.

Existen tres alternativas a la hora de incorporar aislamiento en la rehabilitación energética de una fachada, dependiendo de la disposición del mismo:

  • Aislamiento térmico por el exterior.
  • Aislamiento térmico por el interior de la vivienda.
  • Aislamiento térmico por el interior de la cámara.

Siempre que sea posible, se recomienda la intervención por el exterior, ya que con la disposición del aislante de forma continua por el exterior de la hoja principal se evitan los puentes térmicos (zonas donde se producen mayores pérdidas térmicas y sensibles a las condensaciones en épocas frías, como cajas de persianas, frentes de forjado, etc).

Además, al realizar el aislamiento por el exterior, lo que estamos haciendo es forrar literalmente el edificio, dejando una gran masa de material interior que en el momento que se interrumpe la emisión calorífica, la temperatura interna desciende lentamente a causa de la radiación del calor que efectúan las paredes al actuar, en este caso, como acumuladores de calor. En el siguiente post detallaremos las ventajas e inconvenientes de los sistemas de aislamiento térmico por el exterior de fachadas.

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