Rehabilitación energética de fachada II

Los sistemas de aislamiento térmico por el exterior de fachadas, conocidos con el nombre genérico de sistemas SATE, combinan la utilización de un material con gran capacidad de aislamiento térmico, con revestimientos de acabado y decoración, aportando un elevado grado de protección termoacústico y estético de la fachada.

El sistema está formado por el material aislante, habitualmente placas de poliestireno expandido (EPS), que se pegan y se fijan mecánicamente a la fachada. Posteriormente el material aislante puede ser acabado con un revestimiento acrílico, previa regularización con un mortero polimérico reforzado con malla de fibra de vidrio, o un revestimiento mineral reforzado con malla.

El tratamiento previo del soporte sobre el que se instalará el sistema SATE es fundamental para una correcta aplicación. También es especialmente importante respetar la concepción del SATE como un sistema integral de fachadas. Ello supone que cada componente forma parte del conjunto, asegurando la compatibilidad del sistema y el mejor resultado. Todos los componentes de un SATE deben estar concebidos y ensayados de forma conjunta para el uso que se va a dar al sistema.

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VENTAJAS:

  • Puede aplicarse en cualquier tipo de soporte.
  • Si hay que reparar lesiones en el exterior de la fachada, es la solución más aconsejable.
  • Se aprovecha la inercia térmica del soporte resistente.
  • No es necesario desalojar las viviendas para realizar la intervención.
  • Se corrigen los puentes térmicos existentes en la fachada original.
  • Reduce la solicitación térmica de la estructura y por lo tanto las dilataciones.
  • El sistema reduce el riesgo de condensaciones, por ser impermeable al agua y permeable al vapor de agua.
  • No se reduce la superficie útil del edificio o vivienda.
  • Protege el cerramiento original del edificio, incrementando su vida útil.

INCONVENIENTES:

  • En general, la intervención por el exterior exige un mayor coste económico que si se realiza por el interior.
  • Implica modificaciones en una serie de detalles: aleros, voladizos, ventanas, puertas y lugares donde la envoltura exterior se atraviese, para la adecuación al nuevo espesor de fachada.
  • Es necesario montar andamios.
  • Tiene impacto estético.
  • Se necesita el consentimiento de la comunidad de vecinos.
  • En el caso de edificios con un grado de protección como parte del patrimonio histórico-artístico, será difícil practicar la intervención por el exterior.

En la práctica, hay que tener en cuenta que en la realización de una obra en un edificio, la mayor parte de los costes se deben a la mano de obra, montaje de andamios, etc. Por esto, asumiendo que esos costes fijos se van a afrontar, una vez se haya decidido realizar una reforma, deberá considerarse, una mejora en aislamiento de la envolvente completa para garantizar los beneficios de una rehabilitación energética integral.

Dejamos para el siguiente post el estudio previo realizado para la rehabilitación energética de una fachada en Vitoria-Gasteiz, un caso concreto en la calle Cercas Bajas.

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